miércoles, 8 de marzo de 2023

DESPEDIRSE A LOS 90 CON UN RÉCORD BAJO EL BRAZO

 


El día primero de este mes de marzo no sólo ha sido una jornada gélida en la mayor parte de Europa, azotada por una oleada polar. También ha sido un día triste para la família Fontaine ya que el viejo Just decidió partir a jugar a lejanos terrenos de juego desconocidos por los mortales. Tal vez en ellos, liberado de la pesada carga física de sus noventa años en la tierra, vuelva a fluir en armonía en su deporte favorito y pueda compartir partidos esotéricos con sus antiguos compañeros del once ideal del mundial de Suecia, ese en que un adolescente brasileño se dio a conocer como la "perla negra" y transformó para siempre la historia, ese en que el propio Just Fontaine logró la friolera de 13 goles, récord que permanece hasta hoy y que como mínimo tardará 68 años en ser batido; en el próximo mundial 2026 los goleadores tendrán una nueva oportunidad, desaprovechadas las 16 anteriores.

Tal vez en esos encuentros en alguna dimensión oculta a nosotros un rejuvenecido Just pueda batir de nuevo a Yashin, hacer paredes con Kopa, intentar sortear los empaques de Orlando o Bellini en la defensa y observar en la lejanía de la otra área las maravillas del cojo Garrincha junto a Didí combinando de manera espectacular con otro recién llegado que como ya hizo en la tierra deslumbre también allí por encima de todos.

Just Fontaine tenía su espacio en mi colección de cromos de la "Historia de los Mundiales", una publicación que regalaba una conocida marca de lácticos en aquél lejano 1982. Yo la completé todo lo que pude pero como en casi toda colección de esta índole terminó sus dias inacabada tirada en un cajón esperando a la posteridad. Nunca conseguí el cromo de Just Fontaine, aunque lo deseé mucho. Recuerdo leer mil veces la explicación dónde se describía brevemente su gesta y se recordaba que tantos años después su récord permanecía intacto. Su nombre me evocaba ya en esa época cierta nostalgia de tiempos pasados, muy antiguos y lejanos. Por ello siempre asocié su persona a algo muy remoto otorgándole categoría de mito del deporte y no poniéndole cara ni foto; sólo un dibujo con su rostro dónde se debía enganchar el cromo que nunca llegó a mis manos.

Por todo ello cuando hace unos días anunciaron su muerte me sentí triste por la pérdida de un ser humano pero también feliz por pensar que partió de nuestro mundo con un récord bajo el brazo, uno que nadie pudo arrebatarle en vida, uno que espero que jamás nadie se acerque a igualar.



domingo, 5 de marzo de 2023

Rino Della Negra

 



Sin su aportación decisiva la historia de este deporte o del deporte en general sería otra. Y es que Jules Rimet tuvo la extraordinaria idea de pretender un campeonato mundial de fútbol en una época muy distinta a la nuestra, dónde la mirada se concentraba en lo local, lo nacional a lo sumo. Él luchó por esa idea y abrió las puertas a los grandes campeonatos mundiales de todos los deportes. Y en el fútbol en particular, gracias a su esfuerzo existen imágenes imborrables y leyendas en forma de selecciones, finales, jugadores o goles que forman parte de la historia de este deporte. Jules Rimet fue el inicio de muchas imágenes icónicas y punta de lanza de todo lo que vendría después.

Pero mucho antes de la aventura mundialista, en un lejano 1897, Jules Rimet fundó junto a Ernest Weber el "Red Star Club Français", un modesto club destinado -como muchos en la época- a dar un espacio de tiempo libre a la clase trabajadora para mantenerla unida en un catolicismo social imperante que profesaba una parte importante de la alta burguesía parisina.  No se dejen engañar por el nombre (Red Star). No hay ninguna connotación política más allá de la sugerencia que la madrina del club (la señorita Jenny, institutriz británica) hizo al inspirarse en la compañía de transporte marítimo "Red Star Line".  

Pese a sus inicios modestos y titubeantes el Red Star consiguió ganar cuatro copas de Francia entre 1921 y 1934 y formar parte de los equipos profesionales que estrenaron la actual Ligue1 francesa.  La temporada 74/75 sería la última en disputar un partido en la máxima competición francesa y desde entonces hasta hoy deambula por categorías inferiores orgulloso de su historia y con una hinchada parisina fiel que abarrota las gradas del Estadio Bauer de Saint-Ouen.

No sabemos si Jules Rimet imaginó una longevidad tan importante para su club. Lo que sí nos atrevemos a aseverar que no imaginó fue la deriva ideológica del club hacia postulados de la clase obrera y un compromiso hasta la actualidad con la lucha antifascista. Por ello en febrero de 2013 se configuró una grada de animación especial con el nombre de Rino Della Negra, exfutbolista del equipo, fusilado en febrero de 1944 por los nazis a la edad de veinte años.

Más allá de empezar a ser un futbolista mediático, Rino, hijo de inmigrantes italianos era un amante de la libertad y por ello entre 1941 y 1943 pudo compaginar el fútbol con su afiliación a los Partisanos de la Resistencia con los que participó en diversas escaramuzas, combates y sabotajes a las órdenes del comunista armenio Missak Manouchian, líder de los grupos antifascistas integrados por migrados en Francia.  Bajo el pseudónimo de "Robin" el joven italiano pasó a la clandestinidad con documentación falsa aunque compitiendo con su verdadero nombre en el equipo.

Rino y los demás integrantes del grupo fueron capturados y ejecutados en Fort Mon-Valéryen el 21 de febrero de 1944.

Los actuales hinchas del Red Star rinden tributo a su jugador cada 21 de febrero. Una pancarta gigantesca con su nombre, el dibujo de su rostro y el lema "Bauer Resistance" recuerda a los aficionados parisinos de hoy que el sacrificio por unos valores no tiene edad ni épocas.


martes, 3 de noviembre de 2020

MARADONA 60

 



Hoy Diego Armando cumple sesenta años y cuatro días. Los que fuimos niños a principios de los 80 casi no nos lo podemos creer. Crecimos con sus fintas y con sus desmanes, nos emocionamos con sus regates a San José en el Madrid-Barça, nos cabreamos con el estruendo en todo el estadio de su tibia quebrada por Goiko  o flipamos con su gol del siglo frente a los "malnacidos" ingleses para los argentinos del 86, golazo que grité desesperado en directo con mis 14 años recién cumplidos.... 

Diego no deja de ser una referencia para todo el personal de mi edad. No puedo imaginar cómo debe ser en Argentina. Un tipo crecido en Villa Florito, ese lugar marginal destinado a crear personas de tercera, parias de esa nueva sociedad argentina surgida de una de las dictaduras más brutales y asesinas, que de repente irrumpe en la esfera mundial como un mago del balón. Ese muchacho nacido en uno de los lugares más olvidados y guarros se erige en héroe nacional y en verdadero dios tras el mundial de México, encumbrado por todos, también por la prensa filofascista de la que él se separa en múltiples ocasiones pero de la que le resultará siempre difícil escapar. 

Un hombre sin mayor formación que la que se ha dado a sí mismo, que no ha escondido sus debilidades, que ha llorado frente a las cámaras y que se ha cuestionado a sí mismo en múltiples ocasiones. Alguien que hizo feliz a millones de compatriotas hundidos en la resaca de la dictadura y que vieron en él el resurgir del pueblo humilde ante la barbarie durante una década. Alguien que fue débil en Barcelona y Nápoles dilapidando parte de su vida en drogas y compañías abyectas que le sumieron en el descontrol y el caos pero que jamás perdió el cariño de millones de personas en todo el mundo. No existe deportista en la historia más amado que Maradona. Hasta en la India existen capillas de la iglesia maradoniana! 

No tengo respuestas a ese amor mundial incondicional hacia el mayor 10 de la historia pero atisbo que su condición humilde, su amor imperecedero hacia sus orígenes, su genuinidad frente a todos los marrones que ha enfrentado, su admiración por las ideas progresistas, su incoherencia (ejemplo apabullante de la condición humana), sus desmanes reconocidos, su libertad, su reconocimiento de no saber gestionar la riqueza y fama, su capacidad de resurgir, su humor y emotividad facilitaron que hoy día sea tratado como un mito para siempre. 

No fue la buena persona que los medios nos erigieron de Pelé, ni el genio concienzudo y líder de Cruyff, tampoco tuvo la lucha constante y fortaleza de DiSteffano, ni la geometría estratega de Beckenbauer, ni siquiera fue cómo el olvidado y evocado luchador antirracista dueño de la "ginga" Friedenreich, ni destapó la genial humildad perfecta de Messi o la magia imperecedera y "coja" de Garrincha. Nada de eso. Fue y es Diego Armando. Libre. Suelto. Capaz de las mayores demostraciones de todo y las peores de nada. Capaz de filmar un anuncio en Barcelona contra la droga mientras se introducía en ella. Capaz de ser un ingenuo amigo de la Camorra napolitana que lo compraba con suculentas comidas, bandejas de coca y mujeres de lunes a viernes. Capaz de pactar con el Nápoles esa estrecha relación dónde podía hacer vida libertina desatada a cambio de goles de domingo...  incapaz, por amor a sus colores blanco-celestes de fallar ese penalti en el mundial que despidió a los italianos y que fue el inicio de su decadencia impulsada por la rabia vengativa de la prensa italiana por haberlos expulsado de su mundial... Un tipo que ha sido portada en miles de medios hablando "puesto", farfullando, conduciendo borracho, entrenando sin ver o en los palcos suntuosos comportándose como un hooligan... pero así es él, una persona normal, con sus mierdas aflorando, sus desvaríos mostrados y sus debilidades al descubierto. Y aún así Diego es Diego... un tipo nacido en la mierda, bañado en oro, encumbrado y injuriado a partes iguales, docto y pobre en mucho pero persona, humano, débil, engañado, mísero pero millonario, joven y viejo a la vez, comprometido con la pobreza pero incoherente, ensalzado y denostado, útil para el poder (español, italiano o argentino), odiado, amado, utilizado... Diego es Diego y me cae bien. Me caerá siempre bien. No deja de ser ese chico de un barrio abandonado utilizado por muchos y que se resistió y resiste a dejar de ser quien era y quien es. ¿Y qué si es o fue adicto a la coca?, ¿Y qué si no fue un padre ejemplar?, ¿Y qué si no ha sido el ejemplo deportivo de la Argentina moderna?... ¿Y qué?... es un tipo normal, con una vida modelada por externos pero que siempre vuelve a casa... sólo le deseo una larga vida y que pueda reencontrarse con quién es realmente... ese chiquillo de Villa Florita que soñaba con enfundarse algún día la camiseta de Boca... esa que "me regaló alguna vez".



lunes, 12 de agosto de 2019

Futbol B



Ya viene siendo un clásico que periodistas o escritores varios dediquen grandes esfuerzos para escribir libros a futbolistas consagrados y que estos terminen siendo superventas. Siento decir que nunca leí la biografía de Piqué, Iniesta o Cristiano y dudo que lo haga. Sinceramente no creo que sus vidas sean tan interesantes como para comprar un libro y dedicarle unas horas.
Pero por un motivo que me hace muy feliz y que nada tiene que ver con futbolitis llegó a mis manos el libro “Futbol B” de Jacinto Elá, exfutbolista trotamundos que militó en clubes como el Sothampton, Dundee, Hércules, Alavés, Gavá, Premià y otros tantos y que a la edad de 14 años fue declarado como mejor jugador del mundo.

Elá no hace una autobiografía al uso sino que analiza uno a uno todos aquellos temas que rodean al jugador de fútbol y su formación como persona haciendo énfasis especial en el jugador joven, en el niño que deja atrás la infancia para volverse futbolista. Y lo hace con una visión basada en la experiencia personal, muy crítico en aspectos relacionados con valores éticos que se dejan de lado para dedicarse todo a la parafernalia futbolística y muy centrado en el desarrollo personal y la visión íntima de la persona. Y es que Elá defiende que tras los endiosados profesionales a menudo no hay más que egos desatados que no tienen ya contacto con lo mundano. Sin embargo, destaca la profesionalidad y la pasión de todos aquellos futbolistas de segunda y tercera fila, de aquellos que cobran a duras penas un sobresueldo dejándose la piel en campos de cualquier tipo.

Mención a parte merecen sus alusiones al espíritu de equipo y la gestión de los egos, la violencia, el entorno familiar, los representantes, el valor personal y la fortaleza mental o los múltiples consejos a futbolistas jóvenes con o sin proyección.

Leí su libro y en cada capítulo pude extrapolar casi todo a otros ámbitos de la vida ajenos al fútbol o al deporte. Ese creo que es su principal valor; una reflexión basada en experiencias personales que propone valores y actitudes, que señala aspectos negativos, que indica vías diferentes y todas ellas basadas en el crecimiento personal en equilibrio, la educación, honestidad y la fortaleza personal. 

Recomiendo su lectura a los lectores del blog por su interés futbolístico, a todo el público en general por sus valores humanos y especialmente a adolescentes y jóvenes que sueñan con ser futbolistas de élite tengan o no proyección por las lecciones que pueden tomar.

Y añado que celebro mucho que futbolistas o exfutbolistas, aunque puedan ser una “rara avis” del mundillo futbolero puedan aportar visiones críticas a la vez que positivas y útiles que ayuden a desmitificar, que hagan poner los pies en el suelo y que señalen con palabras humildes y claras valores auténticos de las personas. 

domingo, 28 de octubre de 2018

Colección inacabada


Un fuerte dolor en el pecho consiguió doblegar la voluntad del viejo Albert y hacerle ver que para él había finalizado el encuentro en la primera mitad. Sus compañeros de tribuna alarmados por lo que parecía un infarto buscaron rápidamente ayuda médica. Cuando el personal de la Cruz Roja lo sacaba con dificultades entre los asientos repletos de la segunda gradería recostado en una camilla, Albert atinó a echar un vistazo rápido pero cargado de intensidad sobre el luminoso césped del Camp Nou intuyendo que tal vez fuera esa la última vez que lo disfrutaba.
La ambulancia no tardó más de diez minutos en el traslado hasta el Clínic aunque para él pareció mucho más tiempo. Ya no sentía dolor ni ahogo. Embargado en una agradable atmósfera de relajación Albert comenzó a vislumbrar unas extrañas luces de colores pastel que contenían retazos de sus casi setenta años de vida. En un estado de somnolencia revivió en diez minutos instantes lejanos, antiguos, algunos ya olvidados, otros siempre presentes. Con la mirada fija en un punto indeterminado escuchaba, observaba y sentía en su piel con plena conciencia de un final cercano instantes de su vida aparentemente banales algunos, cotidianos o lejanos otros y repentinamente cruciales los menos. Pero todos ellos reconocibles en el tiempo y el espacio; todos ellos claros y contextualizados; revividos en una extraña visión de tercera persona con Albert viejo como observador de un Albert niño, adolescente, joven, maduro y anciano. Precisamente ese punto de vista objetivo, fuera de la acción y viéndose a sí mismo era algo que le causaba una ligera perturbación. El sonido de la sirena de la ambulancia, lejos de molestar, contribuía a su relajación progresiva a modo de mantra y los vaivenes de la conducción ayudaban a mitigar la angustia.

Los retazos de vida que se le aparecieron tejían una existencia aparentemente sosegada, moderadamente feliz (como buen catalán) pero con golpes escondidos y heridas antiguas aún sangrantes: aquella tarde en que necesitaba el abrazo de su madre y recibió un sopapo, las lágrimas emocionadas de la mujer de su vida delante del altar diciéndole que lo amaba, los ojos de rabia del chico al que maltrató aquella tarde en el patio del colegio, la ventana de la iglesia rompiéndose en mil pedazos tras su pedrada, el profesor Antonio sonriéndole después de no explicar a su madre que lo había pillado repleto de chuletas en el examen de quinto, el beso de Montse que le abrió las puertas a la sexualidad, el vermouth tranquilo de primavera en la terraza de casa escuchando Django Reinhardt, el dolor en la mandíbula tras el puñetazo en la "Festa Major", el desayuno con melindres en casa de la vecina, su padre mostrándole un condón, su primer día como abogado en la empresa de toda la vida, la feliz borrachera con Jaume y Andreu al salir de la oficina, la lectura sosegada de Viktor Frankl, la alegría de ganar los juegos florales en bachillerato, el dulce aroma de la leche con miel que le daba a su hijo Miquel antes de dormir, la nauseabunda mañana en que la mujer de su vida le reveló que ya no le amaba a sus cuarenta años, el sabor de la Guiness en Dublín, la vergüenza de saberse responsable del fracaso en el proyecto de fusión, el gatillazo con Mónica, Susana y ella, la poesía a la muerte de su madre, la sonrisa de Miquel al marcar el gol que hacía campeón a su colegio, todas las noches de insomnio y vino echándola de menos, todos los meses y años echándola de menos, media vida echándola de menos, cómo Manel rompió su coche de carreras favorito del scalextric, la insinuación clara de aquella linda latina en el metro, la imperceptible garúa de Lima y el frío en los huesos, la pizza con su hijo al teléfono explicándole que marchaba a China a trabajar, anudando la bolsita azul que guardaba su anillo de casado y que ya nunca se volvió a abrir, la tarde en que subió a su montaña especial para encontrar de nuevo su valor, las luces de la discoteca adolescente, la emoción desbocada con el gol de Iniesta ante el Chelsea y los abrazos con los amigos, el pelo de Irene cuando se giraba a hablar con él en el pupitre, la caída en bicicleta por el terraplén, los ojos llorosos de ella y sus duras palabras de alejamiento definitivo, sosteniendo a Miquel borracho en el ascensor, el cognac en la boca para paliar el dolor de muelas, el calor en la cara con el sol primaveral de Esterri, la expulsión injusta del terreno de juego en el cadete B, la noche en que descubrió a Kant, el sabor de la carne especiada y el olor mezclado en Djema el Fnaa, el sudor frío ante el atraco en el cajero, los ojos en blanco de ella mientras fundían sus cuerpos en el sofá sintiendo plenitud, la emoción de Miquel al saberse arquitecto en el último examen,  el pañuelo manchado de sangre de la enfermera que lo sujetaba mientras el doctor le ponía la nariz en su sitio, el volumen molesto de la radio con boleros sonando aquella mañana en que se iba a pescar con su padre ….

Sin apenas darse cuenta se encontraba ya en una sala extraña con sombras que se movían y murmuraban a su alrededor haciéndole presagiar un destino desconocido. Sin reconocer a las personas que lo rodeaban ni poder escuchar sus palabras pensó en que la posibilidad de una muerte inminente era algo más que probable. Precisamente por ello se forzó a pensar y centrarse en algo que hubiera empezado y terminado bien en su vida. Disponía ya de pocas fuerzas conscientes para dirigir coherentemente su pensamiento pero aun así  se esmeró con ahínco puesto que deseaba morir con la idea de alguna misión concluida, de un trabajo bien orquestado del que sentirse orgulloso y pleno. Codiciaba despedirse aferrado a un éxito personal, al placer de algo bien hecho y fue entonces cuando de repente logró balbucear para los allí presentes unas palabras inconexas que pretendían pedir a alguien que le trajera su álbum de cromos de fútbol de la liga 56-57, el único que finalizó en su infancia, para morir abrazado a él. No logró su propósito y murió pocos minutos después sin llegar a recordar que en dicha colección nunca llegó a obtener el cromo de Luisito Suárez.

viernes, 11 de agosto de 2017

Récord mundial de expulsiones

Se llama Gerardo Bedoya y colgó las botas hace un año acumulando más de cuarenta expulsiones en su trayectoria como futbolista profesional en la liga Colombiana con el Santa Fe y en la argentina con el Ràcing. Sus faltas, entradas brutales y agresiones son míticas en el mundillo del fútbol colombiano. Se trata de uno de esos tipos con cara de malo que hacen honor a su pinta. 
Ostenta orgulloso este récord mundial sabedor que otros reconocidos carniceros le siguen a bastante distancia. Otros ditinguidos imitadores quisieran batir su marca pero deben conformarse con récords menores como el ostentado por un tal Sergio Ramos, campeòn de expulsiones contra un mismo equipo (el Barça).
Gerardo se retiró del fútbol como jugador pero siguó ampliando sus registros también como entrenador y en su mismo estreno como tal el árbitro, generoso, quiso ampliar su leyenda expulsándolo amablemente en la primera parte.En sus ansias de superación Gerardo ha llegado al indiscutible número uno. Cada uno a lo suyo, explotando sus virtudes y habilidades para rozar la excelencia. 



sábado, 3 de diciembre de 2016

Clàssics


El senyor del bigoti ben poblat posat en peus a la graderia del Bernabeu. Tots els barcelonistes exultants celebrant l'aclaparadora victòria a la "capital del imperio" des de cada racó de mòn i un Ronaldinho exuberant mostrant a l'univers futbolístic que els genis de l'esport queden gravats per sempre més a les retines dels seus coetanis, igual que els avis recorden els retalls de Kubala o les embranzides de Pelé o Distefano. Independentment dels agosarats somnis cinematogràfics d'un o del desmesurat ego o traicions dels altres. Independentment, també, de les famoses bacanals de Ronaldinho a la suitte principal del Juan Carlos I. Quan un jugador és un geni en el que fa cal que li ho reconeguem. I avui he evocat Ronaldinho arrel d'un rumor que es deixa sentir per la ciutat des de fa temps i que es posa en boca d'Iniesta. Segons aquest, tres dies abans del famós clàssic al Bernabeu, Ronaldinho va trucar per teléfon a Andrés a les tres de la matinada tot explicant que es sentia molt neguitós i no podia dormir. En la breu conversa nocturna el brasiler va confesar a Iniesta que a final de temporada marxaria a jugar al Madrid i que confiava plenament en ell per a que li guardés el secret.

Segons Andrés, en els entrenaments posteriors un silenci extrany es deixava sentir en el vestidor de can Barça. Finalment i ja als budells del Bernabeu Ronaldinho es va dirigir a tot l'equip i va explicar que aquell grup era meravellós i poderós, que era una familia unida i forta i que es sentia orgullós d'estar allí. Acte seguit va comentar com en els dies anteriors havia anat trucant a la majoria de membres del equip explicant que anava a jugar al Madrid i que necessitava que li guardessin el secret i absolutament ningú havia revelat res. Exultant els va comentar que un equip amb aquell nivell de compromís humà no podia fallar i després d'agrair a  tothom va reclamar que sortíssin al camp a escombrar al "realísimo". La resta de la història ja la coneixem: un dels clàssics mes memorables del Barça, el Bernabeu posat en peus rendit a la màgia d'un joc estelar, dos golassos de Ronaldinho i aquell senyor del bigoti, emblema del fair play que mai no ens podrem treure del cap. 

sábado, 15 de octubre de 2016

El lapo de Rijkaard

Un buen amigo me reprende por dar un "like" en facebook a propósito de una entrada en la que se recuerda con gracia y sorna  un famoso escupitajo del holandés Rijkaard al alemán Voeller en la semifinal de la eurocopa del 88. Famoso lapo que en Holanda tomaron como una escalada más en la épica futbolera contra los alemanes inspirada en la venganza a propósito de los terribles hechos de la segunda guerra mundial. Cierto que esta queda muy lejana  pero cabe recordar que la final del mundial en Alemania 74 entre germanos y holandeses era más que un partido de futbol para los orange y más teniendo en cuenta que se trataba de uno de los primeros encuentros oficiales entre ambas naciones tras el término de la contienda mundial.

 

Cierto es que el futbol, como deporte de masas, ejemplifica el sentir de las naciones y los pueblos. Eso lo sabemos mejor que nadie los catalanes que abanderamos al Barça como estandarte de nuestra patria y en sus éxitos nos reflejamos patrióticamente ... Aunque sólo Piqué, Busquets, Alba, Aleix Vidal y unos pocos más sean verdaderamente catalanes.

 

Lo dicho. Recuerdo como mi abuelo me decía ingenuamente que muchas guerras empiezan en estadios de fútbol. Comprendo ahora que es al revés: los enfrentamientos sociales empiezan en la vida cotidiana y en la política y más tarde se desplazan a los estadios, lugares fantásticos para expresar las emociones generales y en particular las nacionales, rodeados de toda la épica necesaria: multitud, ruido, banderas, enemigos (aunque deportivos), anonimato difuminado, cánticos y demás.

Por ello en el minuto 17:14 de cada parte el Camp Nou grita desaforado "Independencia". Por ello las banderas catalanas no se diferencian de las blaugranas.

 

Mi abuelo no tenia del todo razón pero sí que entendía (y más en época de dictadura) que un estadio es un lugar perfecto para expresar un sentir popular o nacional.

 

Siguiendo con el ejemplo del holandés, tal vez hice un "like" demasiado rápido y irreflexivo al verme envuelto en la lectura del artículo por la épica holandesa, revanchista para con los alemanes. Aunque pensando con calma un lapo es un lapo ... Aquí como en la China Popular , igual que "Josep Lluís". Y nada ni nadie debe hacernos dudar de nuestras  virtudes épicas aunque estemos enfundados en la elástica de nuestro equipo o jugando la final de la Champions. Da igual. Somos personas y aunque atontados por el "opio del pueblo" no debemos olvidarnos de los valores que deben regir el deporte y la vida... Por mucho que nos prohiban las esteladas (por otro lado, auténtico ataque político y a la libertad, por supuesto) nosotros las tendremos que enarbolar igual ya sea en el Nou Camp o en el estadio del Europa. Da igual. Mientras lo hagamos con respeto no hay problema. "Respect". Uno de los grandes lemas de la Uefa, centrada en la lucha contra el racismo y haciendo grandes pantomimas publicitarias. En fin. Qué pensará Rijkaard a dia de hoy de su escupitajo al alemán casi 30 años después?; qué les dirá a sus hijos? Espero que les diga que se equivocó y perdió los papeles y que al término del encuentro (tras ser expulsado) se abrazó con el germano para asegurar el tópico de "todo lo que pasa en el terreno de juego queda allí". Y si no fue así, como me temo, espero que pueda haberse disculpado con Rudy tiempo después .... Tal vez tuvo la oportunidad de hacerlo cuando, años después, ámbos grabaron un anuncio publicitario rememorando la escena para un conocida marca holandesa. 

Otro compatriota suyo, Koeman, terminó el encuentro celebrando la victoria final limpiándose el culo con la camiseta alemana de Olaf Thon, con quien se había intercambiado la camiseta.  La prensa holandesa celebró ese día la victoria  con gran épica nacional y recordando sin cesar los estragos que los alemanes habían propiciado tres décadas antes.

 

 

jueves, 30 de junio de 2016

Llueve sobre mojama



El concepto no me queda muy claro aunque la risa se me escapa por entre los dientes.
Acaba de terminar el Inglaterra-Eslovaquia y tras abandonar a mi amigo Alex con rumbo indefinido (recuerda Alex que hoy es lunes y Luz de Gas está cerrado) aunque seguramente satisfactorio me dirijo a casa a por mi merecido descanso. Aunque antes de dormir decido tomar una cervecilla crápula en el indigno chino de la esquina. Indigno por su aspecto. Indigno también por el personal. 
Me gusta prestar atención a las conversaciones minadas de los parroquianos del barrio: los dos hombres que tengo al lado discuten acaloradamente sobre si los jueces son magistrados o no. Ahondando en la conversación descubro con tristeza que uno de los dos alcohólicos cincuentones se encuentra en paro y se lamenta de como una magistrada le dejó sin casa y sin hijos al separarse de su mujer. Una a una comenta sus desgracias con voz triste y mirada perdida entre pequeños sorbos de cerveza. El señor Pascual, cliente más que habitual escucha a su conpañero con ojos vidriosos asintiendo con la cabeza sobre los comentarios de su tertuliano. Escucha callado hasta que exclama con voz grave y expresión grandilocuente la frase que me provoca la risa: "llueve sobre mojama". 
Lo más curioso del caso es que su compañero sólo accede a comentar que mañana juega España y que ello le alegrará el dia. "Es cierto, en mi vida llueve sobre mojama", replica algo más animado. 


Euro Vikings



En la porra de los amigos siempre hay un friki que apuesta por aquellos equipos sin oportunidades aparentes o apriorísticos perdedores. Tal vez su apuesta no se basa en un ánimo vanidoso sino más bien romántico, optimista, quien sabe. La realidad es que en nuestra querida gran porra ginecar nadie apostó por Islandia. Y ahí está; en cuartos de final tras tumbar a los inventores del "football". Sorprendente. O quizás no tanto. Tratándose de una nación con inequívoco espíritu vikingo capaz de darle la vuelta a la economía que nos globaliza encerrando a banqueros y políticos, pasándose la deuda por el forro y reemergiendo económicamente en menos de cinco años nada debería sorprendernos de este pequeño país nórdico rodeado de géiseres, volcanes, noches y días eternos y cabelleras plateadas surcando el viento. Y ahí están. En cuartos de final preparados a medirse con la todopoderosa Francia en casa, sin nada que perder y con mucho por ganar. Nadie conoce a sus jugadores y todos bromeamos con sus extravagantes nombres terminados en "sson"... Hijo de... Como en Juego de Tronos. 
Sin embargo aquí es real, los rubios gigantes apalean a sus rivales y se llevan una inusitada gloria que les hace superarse partido tras partido. No es secreto que el gran público acostumbra a alinearse con los equipos revelación y precisamente los islandeses están en esa órbita. A partir de mañana Islandia estará mas de moda entre nosotros, será más conocida y tal vez alguno de esos gigantones suene como futurible para algún equipo segundón de la liga española. Somos así. Adoramos lo impredecible. Nos encanta el mito romántico del luchador que consigue lo imposible, del triunfador inesperado. Lo llevamos en el adn. El fútbol se erige en paradigma de nuestro pensamiento acelerado y a menudo vacuo. El invitado inesperado entre los vip se convierte en un héroe vanagloriado hasta el día de su derrota, momento en que pasa a ser olvidado con la misma rapidez con la que fue encumbrado. A fin de cuentas un éxito rápido e inesperado puede no ser justo ni sostenible. Pero eso es lo de menos. Lo que cuenta es el espectáculo, la emoción. Este año es Islandia y Leicester. El triunfo de los débiles sobre los poderosos. La victoria inesperada basada en el duro trabajo y en creer en uno mismo.  Todo muy inesperado a la vez que tremendamente útil para la gran industria que mueve todo . A fin de cuentas el negocio gana con el favorito y se ilumina con la revelación.